Hay apartamentos de vacaciones que son pisos que podrían estar en cualquier sitio, sin una atmósfera clara.
En este proyecto el punto de partida era justo ese: un apartamento de vacaciones que no transmitía nada especial. Los propietarios querían que, al entrar, se sintiera refugio: más luz, más calma y una sensación clara de estar de vacaciones.


La clave estuvo en algo muy sencillo: trabajar con una paleta corta en azul, blanco y madera, y dejar que esos tres elementos lo ordenaran todo.
Azul, blanco y madera como hilo conductor
•El blanco como base para dar luz y limpiar visualmente el espacio.
•El azul como guiño a las vacaciones, al mar, al cielo despejado.
•La madera para aportar calidez, cercanía y sensación de hogar.
Con esta paleta sencilla se pintó todo el apartamento de blanco y se hicieron trabajos de relooking del piso, como cambio de tiradores y manillas, griferías etc.) Y después fuimos tomando decisiones en mobiliario, textiles y detalles, hasta conseguir que el apartamento dejara de ser “uno más” y se sintiera como un lugar al que apetece volver.


Antes y después del dormitorio principal


Antes y después del dormitorio pequeño


Antes y después del baño principal


Si al leer esto has pensado en tu propio apartamento de vacaciones, quizá ha llegado el momento de darle ese giro. ¿ No sabes por dónde empezar?, puedo ayudarte.
