Cuando tu salón ya no se siente como hogar

Transforma tu casa

Puede que tu salón “no termine de funcionar”: no conectas con él, te cuesta mantenerlo en orden o simplemente ya no te transmite la calma y el bienestar que buscas al llegar a casa.
No es que esté mal… pero sientes que ya no va con vosotros.

Este proyecto forma parte de mi servicio “Transformar tu casa en hogar” y surgió justo de ahí: una pareja que quería actualizar su salón comedor para sentirse más a gusto en él, sin meterse en una gran reforma y respetando parte del mobiliario que ya tenían.

 

El punto de partida: un salón comedor vivido, pero desfasado

Cuando entré por primera vez en la vivienda, el salón comedor hablaba claramente de una etapa anterior de su vida.
Todo estaba “en su sitio”, pero ellos ya no se reconocían en ese espacio.

 

Fotos: Antes

 

En la primera visita estuvimos charlando sobre:

  • Qué les molestaba del salón en el día a día.
  • Qué tipo de ambiente echaban de menos (más calma, más luz, más sensación de orden…).
  • Cómo lo usaban realmente: ver series, comer juntos, recibir amigos, trabajar a ratos…
  • Su estilo: qué referencias les atraían, qué colores les apetecía tener cerca y qué tipo de ambiente querían (más cálido, más sereno, más luminoso…).
  • Y, muy importante, también pusieron desde el principio sobre la mesa sus límites: Los sofás y la vitrina y la cómoda antiguas, se quedaban.Era lo único que no querían cambiar.

Perfecto. Con eso claro, tocaba pensar cómo darle un giro al espacio.

 

Ver el espacio con otros ojos: qué se queda, qué se va y qué se mejora

El siguiente paso fue mirar el salón comedor con un poco de distancia, para ver qué estaba pidiendo a gritos un cambio:

  • Qué muebles tenía sentido mantener y cuáles estaban bajando la energía del espacio.
  • Observamos la distribución del mobiliario para facilitar la circulación. Si había muebles que entorpecían el paso o lo llenaban demasiado.
  • Qué cuadros y elementos de pared seguían encajando y cuáles ya no contaban nada de ellos.
  • Cómo se percibía el conjunto al entrar: si había demasiados elementos mezclados, si el ojo no sabía dónde ir…

Al mismo tiempo, valoramos qué nivel de “meneo” del piso tenía sentido hacer sin meterse en obras:

  • Se decidió pintar para refrescar y unificar.
  • Y, en cuanto al suelo (que nunca les había convencido), optamos por cubrirlo con alfombras en la zona de salón y en el comedor, en lugar de cambiarlo.

La idea era clara: hacer cambios estratégicos, no una reforma completa.

A partir de ahí ya sí tenía sentido entrar en la parte más visible: la actualización de la decoración.

 

El comedor

El espacio: La vitrina antigua a la derecha se reubica en otro sitio ya que el espacio es algo justo y entorpece un poco el paso.

Muebles y lámparas: Se pone una mesa de madera más grande que la anterior y se eligen unas sillas verdes ligeras para dar sensación de espacio. La lámpara colgante la mantenemos ya que es un modelo atemporal de buena marca.

El suelo: Para disimular el suelo, dar más luz y amplitud a la zona, se pone una alfombra de color claro de material pet reciclado tipo estera pero resistente al roce.

Las paredes: Energía y alegría. Rompemos la simetría de los dos cuadros anteriores y añadimos un acento de color vibrante. Y en el mueble ponemos una lámpara como punto de luz ambiente.

Estilismo: Jarrón con un ramo de flores secas y unos detalles decorativos en el mueble del fondo.

 

Foto: Después

Foto: Antes

 

 

El salón

El espacio: Quitamos las dos butacas, que ya no aportaban al conjunto, y aligeramos el rincón de la cómoda reubicando la vitrina del comedor y llevando la cómoda a otro espacio.

Muebles y lámparas: Cambiamos la mesa de centro por un conjunto de dos mesas redondas que facilitan la circulación y hacen el espacio más flexible. En madera que aporta calidez. En el rincón entre los dos sofás, actualizamos la lámpara de sobremesa cambiando la forma de la pantalla. Creamos un rincón de lectura junto a la librería de pladur.

El suelo: Sustituimos la alfombra de pelo por una más grande y similar a la de la zona del comedor pero de trama más gruesa. Aportó luz y estilo.

Las paredes: Quitamos el gran cuadro, que pesaba mucho visualmente y condicionaba toda la gama de colores. Al sustituirlo por uno más sereno, integrado en la pared, el salón ganó en calma y espacio visual.

Estilismo: Detalles decorativos en vitrina. Gran planta. Cesto para las mantas. Jarrones y cojines con diferentes texturas y dibujos.

 

Fotos: Después

Foto: Antes

 

El rincón de lectura

Creamos un rincón de lectura junto a la librería de pladur creando un punto de atención en un espacio que estaba vacío. De esta manera compensamos el hueco dejado a ambos lados de la tele por los dos sillones que eliminamos.

Restyling de la librería: Eliminar exceso de cosas. Añadir objetos decorativos (jarrones, lámpara inalámbrica, marcos para fotos). Añadir almacenaje (cestos en la parte inferior). Unificar tono visual forramos todos los albumes de fotos en el mismo color.

Mobiliario: Butaca giratoria con tapicería en pata de gallo, aquí contrasta la forma divertida con el estampado clásico. Lámpara de pie en color terracota y mesita auxiliar lacada en verde.

 

Foto Después

Foto: Antes