A muchos apartamentos de vacaciones les pasa lo mismo: acaban convirtiéndose en el destino final de los muebles que sobran, las sillas desparejadas, la vajilla vieja y los restos de otras etapas.
Sin darte cuenta, ese lugar al que vas a descansar se convierte en una mezcla sin sentido donde nada termina de encajar.
El problema no es solo estético. Un apartamento de vacaciones mal amueblado suele ser poco práctico: falta sitio para guardar, las camas no invitan al descanso, los espacios no fluyen y, al final, estar allí cansa más de lo que relaja. Y todo esto se nota nada más abrir la puerta.

Mi enfoque al actualizar este tipo de viviendas es muy parecido al de un apartamento turístico:
buscar funcionalidad real (porque se usa de forma intensa, aunque sea por temporadas) y un impacto visual agradable, que te haga sentir que estás de verdad de vacaciones, no en un “piso parcheado”.
Este es el después de este salón y parte de la terraza de un apartamento en Calpe.




Si mientras leías este post has reconocido tu propio apartamento de vacaciones, es el momento perfecto para darle la vuelta. No hace falta empezar de cero: revisar, soltar lo que ya no suma y pensar el espacio con intención puede marcar una diferencia enorme en cómo lo disfrutas.
Si te apetece actualizarlo pero no sabes por dónde empezar, puedo ayudarte a verlo con otros ojos y a diseñar una propuesta a medida, funcional y bonita, para que deje de parecer un trastero con vistas y vuelva a ser ese lugar al que de verdad da gusto escaparse.
